Aún
perteneciendo ambos a la literatura medieval, ambos mesteres tienen
características y objetivos muy diferentes entre ellos.
Para empezar,
si nos fijamos en quién era el agente que transmitía la obra, se ve claramente:
en el mester de juglaría el agente es el juglar, y en el mester de clerecía, el
clérigo. Las obras de los juglares estaban dirigidas al pueblo llano; las de
los clérigos también se dirigían a los analfabetos.
La función del
Mester de Juglaría era claramente informativa, lúdica y también tenía una parte
didáctica; la función del Mester de Clerecía era solamente didáctica. Ambas se
transmitían tanto oralmente como en escrito, y ambas pertenecían al género
narrativo en verso, pero trataban temas diferentes. El Mester de Clerecía se
basaba en temas normalmente religiosos y clásicos, y el Mester de Juglaría
trataba temas más épicos (historias de héroes, guerras,…)
Otra
diferencia muy clara era en el tema de la rima: los juglares trataban de que,
en sus obras, la rima fuera toda similar ya que era más fácil a la hora de
recitarla oralmente. En cambio, los clérigos utilizaban una métrica regular.
Las obras del
Mester de Juglaría eran sencillas y claras, alternaban la narración y el
diálogo y no contenían demasiados cultismos. El Mesterde Clerecía, sin embargo, empleaba un
lenguaje más complejo y con cultismos, y de vez en cuando introducía algunos
términos más coloquiales.
Un fraile realizando una copia de
una obra en un monasterio.
Se llama Mester de Clerecía a la literatura medieval
compuesta por “clérigos”, es decir, hombres instruidos y no necesariamente
sacerdotes (podían ser nobles, judíos o musulmanes). Fueron creados por
diversos autores en el S.XIII, y eran poemas narrativos con una intención didáctica y un carácter culto de versificación regular. Normalmente la mayoría de obras tratan temas religiosos y estaban escritas utilizando la “Cuaderna Via” (versos alejandrinos, monorrimos y de rima consonante). Estos clérigos poseían unos conocimientos superiores a los del pueblo, por lo que utilizaban características
de la retórica y un vocabulario con cultismos (palabras extraídas directamente
del latín).
CONTEXTO HISTÓRICO.
Viene del resurgimiento cultural europeo en el siglo XII, a
partir de la figura de Carlomagno, del ascenso de la burguesía hasta ser una
clase poderosa y de los intercambios comerciales. Éste resurgimiento cultural
fue retrasado en España, ya que los reinos cristianos estaban en plena
reconquista. Gracias a la figura de Fernando II y la victoria de las Navas de
Tolosa, finalmente la extensión favorece la aparición de la cultura.
En el s. XIII el castellano se convierte en una lengua de
cultura, es decir, un idioma capaz de transmitir todos los conocimientos de la
época. Éste desarrollo se atribuye a la labor del rey Alfonso X el sabio, el
cuál en el siglo XII inició la escuela de traductores de Toledo e hizo traducir
al castellano textos en latín y árabe. Ambas culturas habían tenido un gran
desarrollo literario y científico por lo que el castellano tuvo que adaptarse
para expresar todo tipo de conocimientos jurídicos, científicos, históricos…
Para ello se fijó una ortografía, se ampliaron los nexos sintácticos y se creó
un nuevo léxico culto, lo cual empezó a potenciar la literatura medieval
castellana con los mesteres tales como el de Clerecía.
FUNCIÓN.
Las obras del mester de clerecía tienen un objetivo
didáctico y moral, ya que proponen modelos de conducta moral (se crean para
entretener y enseñar a la gente, e impulsarla a la virtud y a la piedad), no
modelos guerreros o caballerescos como el Mester de Juglaría.
AUTORES Y OBRAS IMPORTANTES.
GONZALO DE BERCEO
Es el primer poeta castellano cuyo nombre conocemos. Nació a finales
del siglo XII en Berceo (La Rioja), se educó en los monasterio de San Millán de
la Cogolla (La Rioja) y Santo Domingo de Silos (Burgos), donde trabajó como
administrador y notario del abad. Estudió en la universidad de Palencia y se
cree que murió en el año 1264.
Su obra más importante es Milagros
de Nuestra Señora que consta de veinticinco poemas en los que cuenta
los milagros de la Virgen. Sus versos son espontáneos, sencillos, ingenuos y
primitivos, es decir, encantadores.
Texto de un manuscrito de la obra "Milagros
de nuestra señora"
Obra Milagros de Nuestra Señora:
Berceo imagina ser
un peregrino cansado que llega a un prado lleno de flores y árboles. El autor
describe la belleza del prado. Luego nos dice que todos los hombres somos
peregrinos en esta vida que conduce a la vida eterna. Toda la descripción es
una alegoría: el prado es la Virgen, que nos ofrece refugio
para nuestra difícil vida en la Tierra y los árboles son
los milagros que la Virgen hace para ayudarnos. Berceo termina
diciendo que va a escribir alguno de estos milagros.
JUAN RUIZ,
ARCIPRESTE DE HITA:
Retrato de Juan Ruiz
El Arcipreste de Hita vivió durante el siglo XIV.
Probablemente nació en Alcalá de Henares, fue arcipreste del pueblo de Hita
(Guadalajara) y parece que estuvo en prisión por motivos que se desconocen. Por
lo que se deduce de sus escritos debió de ser un hombre alegre, amante de la
buena vida y muy culto.
La única obra que nos ha dejado es el Libro del Buen Amor, formado por un
conjunto de poemas con temas muy variados. Nos cuenta en primera persona sus
verdaderos o fingidos amores y entre ellos enlaza otros asuntos: poemas líricos
dedicados a la Virgen, cantos a serranas, coplas de estudiante, cuentos,
fábulas... En la obra predomina la cuaderna vía; pero también utiliza otros
tipos de versificaciones. El mismo autor dice que escribió el libro para que
las personas eviten el loco amor; sin embargo se le atribuyen aventuras
amorosas con todo tipo de mujeres.
La vivacidad narrativa, la malicia y la gracia y el dominio
perfecto del idioma hacen que esta obra sea una de las más apasionantes de la
Edad Media.
Obra Don Melón y doña Endrina:
Relata una de las aventuras amorosas más conocidas del Libro del buen amor.
Está escrito en primera persona, aunque eso no significa que se trate de un asunto
realmente vivido por él. La forma autobiográfica era un recurso literario,
muy frecuente en la época, mediante el cual el autor lograba captar la atención
y el interés del lector.
Don Melón
comienza contándonos sus penas amorosas y su propósito de confesar su amor a la
causante de ellas. A continuación nos canta la belleza de la dama en una
estrofa llena de lirismo y emoción; pero sin describirla para que usemos
nuestra propia imaginación.
Luego comenta
que lo más conveniente para hablar de amores es la soledad y las dudas que le
asaltan ante la relación amorosa. A continuación empieza el diálogo entre los
enamorados: él, el hombre, el conquistador, utiliza su palabrería para seducir
a la dama; ella, la mujer, utiliza respuestas breves y desconfiadas para resistirse
al menos en los primeros momentos. Hay que considerar que los papeles de la
mujer y del hombre en aquella época son ligeramente diferentes a los de la
sociedad actual.
INFLUENCIA EN LA LITERATURA, EVOLUCIÓN
SIGLO XIII:
Las obras respetan
las características anteriores y se tiende a la redacción de textos amplios y
de marcado carácter épico, apegados a la tradición juglaresca, de la que
reciben notable influencia.
SIGLO XIV:
Los rasgos
anteriores son más difíciles de descubrir, ya que aparecen otras estrofas,
llega a desaparecer el dictado, se hace difícil encontrar el didactismo de las
obras, se acrecienta la crítica, se empieza a abandonar el teocentrismo y se
sustituye por un creciente humanismo... Son tantas las diferencias que
Deyermond niega la existencia del mester en este siglo.
Para un resumen muy esclarecedor sobre el mester de Clerecía y los autores mencionados, es importante ver el siguiente vídeo.